
RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL, UN DESAFIO PARA LAS ORGANIZACIONES.
Por Mauricio Castro Jara, Publicado en el Diario Siete el 27 de Junio del 2005
La responsabilidad social surgió a fines de los ‘90, en torno a las preocupaciones sobre globalización, a las presiones de grupos ambientalistas y de consumidores, a los constantes cambios en los criterios de producción, al desarrollo de nuevas normativas, a la firma de acuerdos internacionales, a las exigencias de los mercados; preocupaciones que han influido progresivamente para que las organizaciones vean en el desarrollo sustentable una meta a cumplir y para lograr este objetivo ha surgido una tendencia dentro del mundo empresarial, denominada Responsabilidad Social Empresarial (RSE), donde las empresas no deben limitar su accionar a la generación de riquezas o a la creación de empleo, sino que a temas como; la ética empresarial, la ciudadanía corporativa, los valores éticos, las personas, la integración con la comunidades, el medio ambiente y el marketing responsable, llegando a ser un factor competitivo clave de las Empresas modernas.
En 1999, el Secretario General de la ONU, impulsó en el Foro Económico Mundial en Davos Suiza, la idea de un Pacto Mundial de las Naciones Unidas (Global Compact) en materia de responsabilidad social de las empresas, iniciativa de compromiso ético destinada a que las organizaciones de todos los países acogieran como una parte integral de su estrategia y de sus operaciones, diez Principios de Conducta y Acción en el ámbito de: los Derechos Humanos, las Normas Laborales, el Medio Ambiente y la Lucha contra la Corrupción, con el fin de promover una conciliación de los intereses y procesos de la actividad empresarial, con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, las Organizaciones Internacionales, las Organizaciones Sectoriales, los Sindicatos y las ONGs.
Sí consideramos que en un plazo de tres años estará disponible la norma ISO en Responsabilidad Social, que permitirá contar con un estándar que sirva de orientación mundial. Extensiva a todo tipo de organizaciones, por lo que se privilegio el concepto Responsabilidad Social y se elimino la palabra empresarial. Esta norma será una guía, no certificable, pero si verificable, compatible con las normas ISO 9000 y 14000; y con estándares internacionales, como el Global Compact, entre otros. La ISO de Responsabilidad Social será considerada la tercera generación de estándares de calidad.
Por tanto, la RSE, establece una relación de desarrollo conjunto con todos los grupos de interés de la organización (los accionistas e inversionistas, los trabajadores, los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones sociales, el gobierno y otros stakeholders), ampliando los objetivos empresariales a componentes ambientales y sociales, promoviendo relaciones duraderas de beneficio mutuo en la cual la empresa realiza sus actividades, que van más allá de un mero cumplimiento de la legislación.
Lo anterior implica una nueva visión de negocios, la cual debe ser concebida, planificada, y evaluada, como un amplio set de políticas, prácticas y programas integrados en la operación empresarial, que ayuden a la toma de decisiones y sean reconocidos explícitamente por la administración, contribuyendo al logro de objetivos estratégicos de la organización, permitiendo a su vez mejorar su competitividad y su sustentabilidad.
El Enfoque de Responsabilidad Social Empresarial se traduce finalmente en alcanzar un mejor rendimiento de las personas y en el uso eficiente de los recursos, por lo tanto, gestionar en forma estructurada e inteligente los temas de Responsabilidad Social puede generar valor económico al negocio y beneficios a todas las partes interesadas.
Por tanto, una RSE bien gestionada permitirá identificar y generar oportunidades para avanzar en los objetivos de las empresas y las organizaciones.
En Chile, se han estado desarrollando algunas iniciativas en torno a la RSE; seminarios, programas de capacitación, estudios, investigaciones y programas de implementación, desarrollado por Universidades, algunas ONG’s y asociaciones empresariales, que han permitido dar los primeros pasos para la implementación de la Responsabilidad Social Empresarial u Organizacional.
La RSE en resumen, frente a las fuertes mutaciones y nuevas tendencias internacionales y nacionales. El papel de las empresas y los gobiernos, puede dar lugar a una masa crítica a favor de una nueva manera de hacer desarrollo y de hacer negocios. La premisa es generar capital social para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas. Capital social entendido como interdependencia, participación, cooperación, compromiso, responsabilidad, solidaridad. Desde el punto de vista empresarial, esto requiere de un empresariado mas comprometido con el bien y el desarrollo de la comunidad. Generando enfoques innovadores, mejorando la capacidad del sector privado para promover el desarrollo sustentable.
Por Mauricio Castro Jara, Publicado en el Diario Siete el 27 de Junio del 2005
La responsabilidad social surgió a fines de los ‘90, en torno a las preocupaciones sobre globalización, a las presiones de grupos ambientalistas y de consumidores, a los constantes cambios en los criterios de producción, al desarrollo de nuevas normativas, a la firma de acuerdos internacionales, a las exigencias de los mercados; preocupaciones que han influido progresivamente para que las organizaciones vean en el desarrollo sustentable una meta a cumplir y para lograr este objetivo ha surgido una tendencia dentro del mundo empresarial, denominada Responsabilidad Social Empresarial (RSE), donde las empresas no deben limitar su accionar a la generación de riquezas o a la creación de empleo, sino que a temas como; la ética empresarial, la ciudadanía corporativa, los valores éticos, las personas, la integración con la comunidades, el medio ambiente y el marketing responsable, llegando a ser un factor competitivo clave de las Empresas modernas.
En 1999, el Secretario General de la ONU, impulsó en el Foro Económico Mundial en Davos Suiza, la idea de un Pacto Mundial de las Naciones Unidas (Global Compact) en materia de responsabilidad social de las empresas, iniciativa de compromiso ético destinada a que las organizaciones de todos los países acogieran como una parte integral de su estrategia y de sus operaciones, diez Principios de Conducta y Acción en el ámbito de: los Derechos Humanos, las Normas Laborales, el Medio Ambiente y la Lucha contra la Corrupción, con el fin de promover una conciliación de los intereses y procesos de la actividad empresarial, con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, las Organizaciones Internacionales, las Organizaciones Sectoriales, los Sindicatos y las ONGs.
Sí consideramos que en un plazo de tres años estará disponible la norma ISO en Responsabilidad Social, que permitirá contar con un estándar que sirva de orientación mundial. Extensiva a todo tipo de organizaciones, por lo que se privilegio el concepto Responsabilidad Social y se elimino la palabra empresarial. Esta norma será una guía, no certificable, pero si verificable, compatible con las normas ISO 9000 y 14000; y con estándares internacionales, como el Global Compact, entre otros. La ISO de Responsabilidad Social será considerada la tercera generación de estándares de calidad.
Por tanto, la RSE, establece una relación de desarrollo conjunto con todos los grupos de interés de la organización (los accionistas e inversionistas, los trabajadores, los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones sociales, el gobierno y otros stakeholders), ampliando los objetivos empresariales a componentes ambientales y sociales, promoviendo relaciones duraderas de beneficio mutuo en la cual la empresa realiza sus actividades, que van más allá de un mero cumplimiento de la legislación.
Lo anterior implica una nueva visión de negocios, la cual debe ser concebida, planificada, y evaluada, como un amplio set de políticas, prácticas y programas integrados en la operación empresarial, que ayuden a la toma de decisiones y sean reconocidos explícitamente por la administración, contribuyendo al logro de objetivos estratégicos de la organización, permitiendo a su vez mejorar su competitividad y su sustentabilidad.
El Enfoque de Responsabilidad Social Empresarial se traduce finalmente en alcanzar un mejor rendimiento de las personas y en el uso eficiente de los recursos, por lo tanto, gestionar en forma estructurada e inteligente los temas de Responsabilidad Social puede generar valor económico al negocio y beneficios a todas las partes interesadas.
Por tanto, una RSE bien gestionada permitirá identificar y generar oportunidades para avanzar en los objetivos de las empresas y las organizaciones.
En Chile, se han estado desarrollando algunas iniciativas en torno a la RSE; seminarios, programas de capacitación, estudios, investigaciones y programas de implementación, desarrollado por Universidades, algunas ONG’s y asociaciones empresariales, que han permitido dar los primeros pasos para la implementación de la Responsabilidad Social Empresarial u Organizacional.
La RSE en resumen, frente a las fuertes mutaciones y nuevas tendencias internacionales y nacionales. El papel de las empresas y los gobiernos, puede dar lugar a una masa crítica a favor de una nueva manera de hacer desarrollo y de hacer negocios. La premisa es generar capital social para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas. Capital social entendido como interdependencia, participación, cooperación, compromiso, responsabilidad, solidaridad. Desde el punto de vista empresarial, esto requiere de un empresariado mas comprometido con el bien y el desarrollo de la comunidad. Generando enfoques innovadores, mejorando la capacidad del sector privado para promover el desarrollo sustentable.


1 comentario:
Reescribo lo que publique en mi Blog el 28-06-2005.
Debo reconocer que la primera reacción que tuve esta mañana cuando mi amigo Marcos Oyanedel me llamó para convencerme que debía salir en el medio de la lluvia a comprar el Diario Siete para leer cierto artículo sobre Responsabilidad Social Empresarial, fue decirle “oye, esta cuestión no es nueva, hay hasta una revista con el tema que hace rato viene dando vueltas en las mesas de los recibidores de las empresas”, pero cuando me dijo, léelo, que se abre un importante nicho de negocios, entonces dejé la pereza de día feriado y me puse en campaña de conseguir el famoso diario en los pocos quioscos que habían abiertos.
Como ya el trámite ya estaba cursado, la ropa bien mojada y mi cuerpo con aviso de gripe, no pude menos que dedicarle el tiempo y espacio más preciado a leer el artículo en cuestión, así que después de un largo encierro en el baño, permítanme al menos expresarles mi parecer.
En primer lugar transcribiré textualmente parte del artículo de Don Mauricio Castro Jara, Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Politécnica de Cataluña, luego daré mis humildes consideraciones.
“LAS EMPRESAS MODERNAS ESTÁN OBLIGADAS A PREOCUPARSE DE LA ÉTICA EMPRESARIAL, LA CIUDADANÍA CORPORATIVA, LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS, LA INTEGRACIÓN CON LA COMUNIDAD, LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y LE MARKETING RESPONSABLE”
“En un plazo de tres años estará disponible la norma ISO sobre Responsabilidad Social, lo que permitirá contar con un estándar que sirva de orientación mundial y que será extensiva a todo tipo de organizaciones, por lo que se privilegió el concepto de responsabilidad social y se eliminó la palabra empresarial. Esta norma será una guía, no certificable, pero si verificable, compatible con las normas ISO 9000 y 14000; y con estándares internacionales, como el Global Compact, entre otros. La ISO de Responsabilidad Social será considerada una expresión de tercera generación sobre estándares de calidad”.
“La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) establece una relación de desarrollo conjunto con todos los grupos de interés de una determinada organización: los accionistas e inversionistas, los trabajadores, los consumidores, los proveedores, la comunidad, las organizaciones sociales, el gobierno. De este modo se amplían los objetivos empresariales a ciertos componentes ambientales y sociales, promoviendo relaciones duraderas de beneficio mutuo. Así, la empresa enmarca sus actividades en un contexto que va más allá del mero cumplimiento de las leyes”.
“Lo anterior implica una nueva visión de los negocios, la cual debe ser concebida, planificada y evaluada como un amplio conjunto de políticas, prácticas y programas integrados en la operación empresarial, que ayuden a la toma de decisiones y sean reconocidos explícitamente por la administración. Ello debería contribuir al logro de objetivos estratégicos de la organización, permitiendo a su vez mejorar su competitividad y sustentabilidad”.
Hasta ahí mi transcripción y ahora permítanme algunas reflexiones que se me vienen impulsivamente a la mente:
1) La Globalización es un escenario que no inventamos los países pequeños tercer mundistas, y a mi juicio por lo mismo no fuimos invitados a cooperar significativamente en la redacción de sus reglamentos. Pero a estas alturas ese análisis carece de mucha significación –sirva al menos de un recuerdo histórico- pues, yo mismo me he visto brindando con algunos colegas por los famosos tratados de libre comercio que nuestro país ha suscrito con inmensos socios.
2) Al leer la concepción de una norma guía “no certificable, pero si verificable”, me ha caído el tejo. Claro ahí está la cosa, mi estimado amigo Marcos Oyanedel anda encendido con el tema de la “Trazabilidad”, y sin lugar a dudas en la verificación se abrirá un espacio no solo a la trazabilidad como una cuestión conceptual que por lo demás es bastante antigua, sino como una herramienta de procedimientos. Aquí comprendí que la mojada ya valía la pena.
3) Pero como los tejos no caen de a uno sino suelen venir en racimos y dejar sus hematomas, llegando a la opinión del autor que será necesaria “una nueva visión de negocios”, me dije instantáneamente Andragogía. Por supuesto, si debemos transferir conceptos, competencias, destrezas y habilidades urgentemente en este tenor, esta transferencia será en primer lugar para quienes ya participan de estas estructuras empresariales, es decir toda gente adulta y con sus mañas, y créanme que si cuesta transferir en las frescas mentes de nuestra juventud ávida de conocimientos, con los que peinamos algunas canas ni les cuento. Entonces me dije, en la Andragogía encontraremos las herramientas. Otro negocito emergente, gracias Marcos, no importa que la ropa no se seque o se amusgue, da lo mismo.
4) Finalmente cuando interpreto la frase “Ello debería contribuir al logro de objetivos estratégicos de la organización, permitiendo a su vez mejorar su competitividad y sustentabilidad”, como: o nos ponemos las pilas o no nos comprarán ni un producto o servicio por bueno que sea, no me cabe duda que seremos testigos de una Epidemia de Responsabilidad Social Empresarial... ya saben, que si queremos y nos obligan, entonces podemos.
A través de mi BLOG te remito mis agradecimientos estimado Marcos Oyanedel, al autor le enviaré mis saludos por e-mail, después de todo la Globalización se hace visible con las TICS o no?
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