martes, diciembre 01, 2009

La apuesta ambiental de Viña Cono Sur


CAPITAL, noviembre del 2009.


El efecto del cambio climático sigue cobrando fuerza en las decisiones de negocios de las empresas. Por eso, Viña Cono Sur se sumó a la tendencia mundial de medir su huella de carbono, como parte de la certificación de la norma ISO 14.064, proceso que finalizará en enero próximo y que la catapultará como la primera viña en el mundo en avanzar hacia esa modalidad.


Al interior de la compañía controlada por el grupo Concha y Toro cuentan que la norma busca transparentar y dar credibilidad a la reducción de gases de efecto invernadero.


Para la medición de la huella de carbono, adoptaron dos protocolos muy reconocidos en el mundo: uno que estará enfocado al ciclo de vida del producto (PAS 2050) y otro que apuntará a la totalidad de la empresa (Greenhouse Gas Protocol).Supimos que la compañía decidió poner en marcha un área de Desarrollo Sustentable que estará a cargo de todos estos temas, con un equipo interno de colaboradores y varios asesores externos.


Por trabajo no se quedarán: la medición involucra una colaboración proactiva de todas las reparticiones de la viña.

Pocas empresas miden los retornos de la RSE

BSR, Noviembre 2009.
Sólo el 30% de las empresas tienen un sistema de medición del retorno de la inversión que hacen en materia de responsabilidad social, frente al 31% que afirma que no lo hace y el 37% que dice lo hará en breve, según una encuesta realizada por Business for Social Responsibility (BSR). El cambio climático y derechos humanos, principales prioridades de los profesionales en la materia.
A este respecto, los principales indicadores que miden las compañías son la reputación, el ahorro de costes a corto plazo, la satisfacción de los empleados, la innovación, la marca, y el valor de la acción.

Según el estudio “BSR/GlobeScan State of Sustainable Business Poll 2009”, la mayoría de los encuestados están de acuerdo en que la responsabilidad social y/o sostenibilidad tiene unos beneficios desde el punto de vista de la reputación que están incrementándose.
Además, los encuestados también señalan que están aumentado las demandas de los grupos de interés y se está teniendo en cuenta los ahorros de coste a largo plazo y la eficiencia.

CAMBIO CLIMÁTICO

Por otra parte, el cambio climático y los derechos humanos son las principales prioridades de los profesionales que trabajan en el campo de la responsabilidad según la mencionada encuesta.
El principal elemento de las estrategias de cambio climático de las empresas es la eficiencia energética, señalada por un 44% de los entrevistados; seguida de la innovación tecnológica y la sensibilización de los consumidores, con un 11%; y el trabajo con los proveedores, con un 9%.
Las principales barreras a las que deben de enfrentarse son las prioridades estratégicas de competividad, la recesión, la presión financiera a corto plazo, y la falta de políticas marcos sobre la materia.

Este estudio ha sido llevado a cabo entre 274 profesionales que trabajan en el campo de la responsabilidad social procedentes de 15 países que acudieron a la última conferencia internacional organizada por BSR.

Primera Bolsa de valores de Cambio Climático

COMUNICARSE, Noviembre 2009.
La empresas de servicios financieros Celfin y de la Fundación Chile anunciaron esta semana la puesta en marcha de lo que será la Primera Bolsa de Cambio Climático en un país en vías de desarrollo. La Bolsa Climática de Santiago (SCX) negociará bonos de carbono surgidos de proyectos de reducción presentandos por empresas o particulares y que serán previamente evaluados por un Comité Técnico.

Según Juan Andrés Camus, socio de Celfin, en declaraciones recogidas por el matutino El Mercurio "el proyecto implica la inversión de un monto entre 3 y 5 millones de dólares y podría estar operativa incluso durante 2010.

"Todas las grandes empresas en Chile eventualmente van a enfrentar el tema de la trazabilidad y huella de carbono, así que este tema se irá haciendo cada vez más importante", comentó a América Economía Juan Guillermo Garretón, presidente de la Fundación Chile.
Según destacaron los impulsores de SCX la Bolsa representará una gran oportunidad para importantes sectores económicos de Chile y América del Sur como la minería y la aeronavegación, a la vez que redundará en un beneficio ambiental superlativo para el entorno chileno.

La SCX será una bolsa desmutualizada ya que los operadores no requerirán ser accionistas. Los proyectos de reducción de CO2 generados por empresas o individuos deberán ser presentados a un directorio técnico que los validará y registrará. Ya generadas las reduccione de emisión de cada proyecto, la SCX emitirá certificados de reducción que podrán ser comercializados en la Bolsa Climática de Santiago.

John Ruggie encuentra incoherencias en la ISO 26000

COMUNICARSE, Noviembre del 2009.

Esta semana se difundió por distintos ámbitos una carta de John Ruggie, representante del Secretario General de la ONU para Asuntos de Derechos Humanos y Empresas Multinacionales, en la que critica ciertos enfoques del borrador de la próxima Guía ISO 26000. Aunque destaca que la Guía señale a los Derechos Humanos como parte sustancial de la RSE, el experto sostiene que vincular la responsabilidad social a un concepto tan ambiguo y manipulable como la “esfera de influencia” de las empresas le quita coherencia a la herramienta, y no condice con los lineamientos de la ONU en Derechos Humanos. En su visión, no se puede atribuir responsabilidades sobre la base de un concepto tan débil.
Para Ruggie, es una buena iniciativa que la ISO genere una herramienta de promoción como ésta; considera que en líneas generales está en sintonia con los mandatos de la ONU sobre Derechos Humanos y Empresa pero, a la vez, analiza algunas "inconsistencias" que a su entender tiene la Guía a la hora de delimitar la responsabilidad de las empresas en asuntos sociales y de Derechos Humanos.

"La referencia al concepto de "esfera de influencia" en la sección de derechos humanos corresponde en líneas generales con la forma en que se describe en el marco de la ONU: a saber, que puede ser una herramienta útil en la identificación de oportunidades de apoyar los derechos humanos, pero que la influencia de por sí no es una base adecuada sobre la que atribuir responsabilidades específicas en materia social a las empresas", enfatiza en uno de los párrafos de la carta.Para el también académico de Harvard "el proyecto de orientación es internamente incoherente en este tema, y más allá de la Sección de Derechos Humanos, el resto es incompatible con el marco de la ONU en este ámbito. Esto va a enviar mensajes contradictorios y confusos a empresas que buscan comprender sus responsabilidades sociales, y sobre las cuales los interesados tratan de hacer que rindan cuentas".

Ruggie también advierte que esta ambigüedad puede ser peligrosa en lo que atañe al vínculo de "influencia" de las empresas por sobre los Gobiernos.

"La fusión de la influencia y responsabilidad en algunas partes del documento de orientación es contraria al marco de la ONU. En el marco, el alcance de la responsabilidad de una empresa se determina por el impacto de sus actividades sobre los derechos humanos, y por cómo la empresa puede contribuir al abuso a través de las relaciones conectadas a sus actividades", concluye el polémico texto del asesor de Ban Ki-moon.