miércoles, agosto 26, 2009

Para la ONU la ISR debería ser un asunto legal

Comunica RSE, agosto 2009.
Un nuevo estudio realizado en nombre de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluyó que los temas ambientales, sociales y de buen gobierno no son sólo asuntos morales sino también legales. El trabajo argumenta que los inversionistas institucionales de todo el mundo tienen una mayor oportunidad –y en algunos casos una obligación legal- de incorporar temas ambientales, sociales y de buen gobierno -ASG- (ESG, por sus siglas en inglés) en sus decisiones de inversión. El estudio se titula: “Un marco legal para la integración de los temas ambientales, sociales y de buen gobierno en la inversión institucional”.
Dicho estudio fue lanzado esta semana en las oficinas centrales de las Naciones Unidas y ha sido compilado por la firma internacional de abogados líder, Freshfields Bruckhaus Deringer.

El autor del documento establece que el incorporar estos temas más amplios en las decisiones inversionistas es legalmente defendible y de hecho es requerido a menudo, ya que los asuntos ASG pueden afectar el desempeño de las inversiones.

El reporte de 150 páginas se concentra en las jurisdicciones de los mercados de capital más grandes –Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, España, Gran Bretaña y los Estados Unidos, también considera la probable evolución que la interpretación de las leyes pueda tener respecto a los inversionistas y los temas ASG. El estudio se intitula: “Un marco legal para la integración de los temas ambientales, sociales y de buen gobierno en la inversión institucional”.
Klaus Toepfer, Director Ejecutivo del PNUMA, comentó respecto al estudio: “Este trabajo sienta precedentes para acelerar la integración de los temas ASG en la principal comunidad de inversión en el mundo. Lo que alguna vez fue considerado un nicho, ahora se ha establecido para convertirse en punto principal de inversión, conforme las instituciones implantan los temas ASG en su línea de inversión bajo la administración de trillones de dólares.”

Añadió: Conforme los esquemas de pensiones, los fondos gubernamentales, las reservas para seguros y las fundaciones más grandes del mundo se ajusten, esto empezará una nueva dinámica en la cadena de inversión. Cuando estos grandes inversionistas institucionales se inclinen hacia los temas ASG los grandes mercados escucharán y reaccionarán.”

Uno de los socios de Freshfields Bruckhaus Deringer y autor del estudio, Paul Watchman, dijo ante una audiencia de más de 450 participantes de la reunión de dos días del PNUMA, Mesa Redonda Mundial F1 2005, en la sede de la ONU: “No estamos sugiriendo que los inversionistas promuevan una cruzada moral, pero en la mayoría de las jurisdicciones la ley ofrece una amplia discreción, enmarcada por obligaciones generales más que estándares exactos. Un sin número de limitaciones que se perciben sobre las inversiones son ilusorias".

El Sr. Watchman explicó que aquellos que avocan una mayor atención a los temas ASG en las decisiones de inversión a menudo encuentran resistencia por la creencia en que los directivos de las instituciones y sus agentes son prevenidos legalmente de tomar en consideración tales asuntos.

Como expositor clave en la Mesa Redonda Mundial F1 del PNUMA de banqueros, aseguradores y administradores de insumos, así como representantes de gobierno y de la sociedad civil, el Sr. Watchman continuó: “No es cosa de todos los días que los abogados comerciales tengan la oportunidad de retar a la industria a ser más valiente, sin embargo esta es la posición en la que nos encontramos al haber producido este reporte para el F1 del PNUMA.”

El autor líder del reporte concluyó recalcando que: “Los inversionistas institucionales tienen mayor libertad para integrar los temas ASG en sus decisiones de lo que ellos piensan. Mientras que por lo general nos encontramos aconsejando a nuestros clientes a ser más cuidadosos, en este caso podemos decirles ‘sean más imaginativos'.”

lunes, agosto 24, 2009

La formación Corporativa en Responsabilidad Social

Estrella Nieto. Profesora Asociada del Departamento de Organización de Empresas. UPC
El incremento de formación para la empresa es un valor y un garante de que este se quiere perpetuar y tiene voluntad de convertirse en perenne. Hoy nadie cuestiona que la competitividad empresarial se sustenta en una buena planificación de la formación y que esta es un elemento clave de la innovación empresarial. Ahora bien, al plantear la Responsabilidad Social Corporativa (en adelante, RSC) como variable a analizar, podemos caer en la tentación de hacer de esta una cuestión secundaria, aislada de las formaciones estrictamente necesarias para la supervivencia y el buen gobierno de la empresa, y alguien, con miras cortas situé esta formación en RSC en un segundo plano, más como adorno o complemento que como una necesidad.
A nuestro entender, el cambio silencioso que están experimentando todas las organizaciones hace de la formación en RSC un elemento capital para todos los niveles, obviamente con diferentes intensidades y enfoques, pero con un objetivo único, situar a la empresa y su comportamiento como modelo cívico de funcionamiento, para mayor beneficio de la sociedad y la empresa. ¿Porqué la RSC debe ser incluida en los programas formativos de las empresas y organizaciones? Esta pregunta recurrente que llega desde la empresa a nuestra universidad con asiduidad sólo tiene una respuesta unívoca, sencilla pero, obviamente compleja en la explicación y polémica en la aseveración. La dimensión social da sentido a la empresa.
La empresa tiene unos objetivos económicos que debe contemporizar con los legales, pero en hacerlo o no hacerlo de una forma socialmente responsable puede estar la diferencia entre obtener una ventaja competitiva o enfrentarse a una crisis catastrófica. Y esto es así, para las empresas multinacionales que operan en una economía global, como para las más pequeñas empresas, en las que un comportamiento poco responsable puede dañar seriamente el medio ambiente o la salud y seguridad de sus clientes o sus trabajadores.
Cada empresa debe ser responsable de forma acorde con su poder, y es ahí dónde la RSC destaca como elemento integrador de los intereses empresariales y les da el sentido más completo posible para una economía del sigo XXI.
Una vez admitida, aunque sólo sea como hipótesis a contrastar, que las RSC es, o puede ser, el elemento integral e integrador de la nueva empresa, debemos preguntarnos qué enseñar y cómo enseñarlo desde la universidad. Desde el Departamento de Organización de Empresas de la Universitat Politècnica de Catalunya hemos diseñado una estrategia bicéfala: Por un lado, incorporar las teorías de la RSC en nuestras propuestas de tercer ciclo, al que acuden las empresas, como un elemento transversal de conocimiento que debe contagiar el mayor número posible de materias, y resaltar en cada una de ellas que aspectos hay que atender, por qué es importante atenderlos y dotar a nuestros estudiantes–profesionales de herramientas de uso genéricas, que, obviamente, ellos han de adecuar a la realidad de su organización.
Estamos convencidos de que esta manera de trabajar tiene unos resultados notables porque al enquistarse dentro de los programas obliga a que cada docente reflexione sobre su materia, y se plantee que las posibilidades profesionales que le facilitan estos programas conllevan un comportamiento responsable. Por otro lado, la Universitat Politècnica de Catalunya, ha incorporado la RSC como materia propia con carácter optativo para sus alumnos de grado, esta labor sufre mucho más los avatares de los medios de comunicación, a más presencia activa en ellos de la RSC, mayor demanda del alumnado.
Esta segunda corporificación curricular es mucho más lenta, pero a la vez más contundente, y se implanta en un doble plano: como materia propia “per se” con su programa, sus actividades planificadas para fijar competencias actitudinales, competencias específicas de conocimiento, competencias metodológicas y de habilidades en el alumno; y, en el ámbito de la investigación, desarrollando diferentes tesis doctorales que buscan dotar de conocimientos profundos a esta materia e investigar, por ejemplo, la relación entre los beneficios y la RSC, o porqué la sociedad demanda mayor responsabilidad en unas empresas que en otras.
La RSC se percibe en este momento como un fenómeno mediático, sobre todo por parte de algunos empresarios a los que no se les ha informado o formado convenientemente, y acaban contemplando la RSC como una moda, una nueva tendencia de la actualidad que, como tantas otras, pronto caerá en desuso. Y, sin embargo, nada queda más lejos de la RSC que esta visión estática o actual: nos va en ello la sostenibilidad de nuestro planeta, y la salud y seguridad no sólo de una sociedad sino también de su descendencia. Ahora, y cada vez más, empezamos a ver empresas que entienden que la RSC es, al fin y al cabo, aquello que da y dará sentido a la empresa. Parafraseando a Luis XV, deben pasar de una empresa que considere que “todo para la sociedad, pero sin la sociedad”, a un paradigma que entienda que “todos somos necesarios, todos somos imprescindibles”.
No puede entenderse que una sociedad es meritoria si en su seno no existe una economía que proporcione el sustento y el bienestar de sus miembros, y tampoco puede entenderse que una economía es meritoria si sus beneficios los obtiene comprometiendo el presente o el futuro de la propia sociedad.

La responsabilidad social en las pymes

Instituto de Innovación Social (ESADE), agosto 2009

Hace años que la responsabilidad social de la empresa ha sido una de las líneas de investigación de ESADE. Dentro de esta línea ha tenido especial importancia el trabajo realizado específicamente en el campo de la pequeña y mediana empresa. A menudo, cuando se refiere a la RSE, se tiene la imagen de las acciones realizadas por grandes empresas de ámbito internacional, que promueven diferentes políticas sociales, medioambientales o incluso desarrollan campañas de acción social, con unos recursos que no siempre están al alcance de todo el tejido empresarial. Por este motivo, hace años ESADE puso especial interés en profundizar en el campo de la responsabilidad social en las pequeñas y medianas empresas, que son, al fin y al cabo, las que configuran la mayoría de nuestro tejido empresarial.

El objetivo de esta línea de investigación ha sido por un lado desmontar la imagen que la responsabilidad social es un campo que recae exclusivamente en las grandes empresas. Por otro, ofrecer herramientas prácticas y ejemplos concretos para poder facilitar la incorporación de elementos de RSE en las pymes. En gran parte, el trabajo que ha realizado ESADE en este campo ha sido posible gracias al proyecto Marco Catalán de la RSE para pymes. Se trata de una iniciativa que nació al reunir una red multisectorial de entidades vinculadas al mundo empresarial, coordinadas por el Instituto de Innovación Social, que durante los últimos años han trabajado conjuntamente para acercar la RSE a las pymes, creando herramientas y materiales para hacer divulgación entre el tejido empresarial. Los primeros contactos con los socios de la red, el año 2005, hicieron posible la creación de un grupo de trabajo estable y del proyecto Marco Catalán de la RSE en las pymes, actualmente formalizado con la red RScat - Xarxa per a la responsabilitat social a les pimes (Red para la responsabilidad social en las pymes) (http://www.rscat.cat/).

Se lanzó el Dow Jones Sustainability Index Japón 40

Social Funds, Sábado, 15 de Agosto de 2009
Los índices Dow Jones Sustainability (DJSI), que registran los resultados financieros de las principales empresas sostenibles en todo el mundo, añadieron la serie número 14: el Dow Jones Sustainability Japón 40 (DJSI Japón 40). Éste mide el rendimiento de los 40 mayores líderes de la sostenibilidad en Japón, y está seleccionado y ponderado sobre la base de los resultados de sostenibilidad elaborados por Sustainable Asset Management (SAM).

De acuerdo a SAM, "la inversión en sostenibilidad es un enfoque de inversión que mejora los modelos tradicionales de valoración mediante la integración de criterios extra-financieros que afectan el valor para los accionistas". Las evaluaciones de SAM incluyen los tradicionales criterios ambientales, sociales y de gobierno.

Un informe reciente de EIRIS - un proveedor de investigaciones del desempeño empresarial en los ámbitos social, medioambiental y ético, con sede en el Reino Unido – comprobó que las iniciativas relativas al cambio climático llevadas a cabo por las empresas japonesas eran comparables a las europeas y americanas. El sofisticado nivel de divulgación y cuantificación de riesgos mostrado por las empresas japonesas, sugiere que la puesta en marcha de este nuevo índice será recibido con interés por los inversionistas interesados en el tema de la sustentabilidad.

"Como uno de los mayores mercados de inversión en todo el mundo, Japón es un actor fundamental en el impulso de la integración de criterios de sostenibilidad en la inversión", dijo Alexander Barkawi, director general de los índices SAM. El Dow Jones Sustainibility Index se puso en marcha en 1999. Actualmente, existen 70 licencias para el DJSI, las que están en manos de gestores de activos en 16 países, sumando US$ 6 mil millones en activos.